Desgrabación: Teletrabajo – Cecilia Anigstein

docente e investigadora en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Colabora con la Confederación sindical de las Américas en varios  proyectos

“Vengo de mucho tiempo de colaborar con el movimiento sindical en Argentina y en América Latina y ya hace un par de años con otras compañeras y compañeros. Sobre todo en el 2016 ya empezamos a prestar atención a este discurso fuerte que se venía del teletrabajo.

Se hizo muy visible en la OIT cuando fue el centenario, pero nos dimos cuenta que ya venía de un poco antes, sí que los primeros mensajes fuertes aparecen alrededor del 2016 en un informe del Banco Mundial. Y a partir de ahí se convierte en una de los temas solitarios de agenda de todos los organismos internacionales. 

También se va a prestar la agenda del movimiento sindical internacional de un tema prioritario de agenda de la OIT, no sé si recuerdan pero que era uno de los temas que se discutieron en el G20 en nuestro país donde se decía que había tres temas uno de ellos el teletrabajo. 

Hace como 30 o 40 años que hay un proceso de robotización en curso, de automatización de la producción que estaría generando enormes cambios tecnológicos con un fuerte impacto en los procesos productivos abriendo escenarios catastróficos, de un aumento exponencial del desempleo y la necesidad de reconvertir a gran parte de la fuerza de trabajo que quedaría algo así como obsoletas. Este planteó muy esquemático caricaturizado que estoy presentando es bastante fiel a lo que plantea el  2016 el Banco Mundial.

Después se rectifica y en un documento del 2010  el Banco Mundial cambia su retórica Y responde a las críticas que recibió de CEPAL y de otros organismos de sus proyecciones con medidas con bastante irresponsabilidad  con un fuerte desconocimiento sobre las características del teletrabajo en nuestra región. 

 Digo esto  porque me parece central partir de este punto de vista para pararnos en este contexto, esta coyuntura muy particular que es la de la pandemia y poder identificar que venimos de una ofensiva previa al momento de la pandemia, una ofensiva muy fuerte con un discurso determinista tecnológico referido a la erupción de las nuevas tecnologías digitales.  Se puso a la nueva tecnología como una especie de locomotora que arrastra un conjunto de vagones que trae viejas discusiones: nos quieren hablar de la necesidad  de flexibilizar el empleo, de la necesidad de reformar los sistema de seguridad social, porque los estados y los individuos,  no los trabajadores, se tendrían que adaptar para poder hacer frente a las transformaciones y para eso tienen que desarrollar nuevas habilidades blandas  para poder hacer frente a los transformaciones y hacer frente a  estas incertidumbres. 

Hay un discurso muy fuerte  que ya se venía amasando e imponiendo en los espacios multilaterales de expertos y empieza a bajar en los cuadros en los estados, entran como conceptos, como categorías y se meten en los  documentos com modificacion de las políticas y despuës terminan traficando estas ideas en el sentido común, en los medios de comunicación. Y a mi me parece importante esto porque con la llegada de la pandemia se genera una enorme  oportunidad para poner en práctica una especie de laboratorio global, una oportunidad que no se puede desperdiciar para poner en práctica todos estos conceptos o nuevos proyectos de la elite. 

La pregunta es a cuänto nos recuerda esto a la idea del fin del trabajo en los 90. Qué tan beneficioso es esto del teletrabajo para los trabajadores y trabajadoras, nos recuerda aquellos documentos, discursos, que ponían el acento en la flexibilización laboral. 

Hay mucho de esto que tiene una fuerte reminiscencia con la ofensiva que se vivió a principio de los 90 en los marcos de los cambios de la reforma laboral y del estado. 

Hay otra cosa parecida a los 90 que nos agarró en una crisis. en los 80 en nuestro país hubo una fuerte crisis social y política de gran magnitud, nos encuentra desarmados, a la defensiva y aparecen estas  narrativas y muchos son atraídos y compran que si se flexibilizan el empleo quiere decir que las Pymes van a poder contratar más empleados, las mujeres y los jóvenes van a conseguir más empleos. Todo esto circulaba en los 90 en medio de una gran crisis y los sectores políticos y sociales buscando una salida a esa crisis. 

Vengo al 2020 y me encuentro con un país con dos años de recesión. En marzo la actividad cayó 15,5 por ciento. El último trimestre de 2019 estábamos casi en el  9% de desocupación, es más de medio millón de personas desempleadas, casi 5 millones en negro. Y la pobreza afectando a 15 millones de habitantes. Ese es el panorama de diciembre de 2019. En marzo arranca la pandemia y fue una caída en picada. Los informes de la OIT decían que el 80% de la fuerza de trabajo mundial estaba en suspensión de actividades. Se comparaba con el 2008 después con la crisis de 1929 y cuando no alcanzó  se comparó con la pos guerra.

 A mi me parece que más allá de ponernos a discutir la profundización de la crisis, en este marco hay que tener presente la correlación de fuerzas existentes, negativa para la clase trabajadora, frente a una ofensiva que aprovecha este contexto para consolidar sus líneas, y por otro lado tomar conciencia de cuáles son las principales líneas de los cambios tecnológicos desde una perspectiva más o menos determinista.

 Los autores del informe de la revolución 4.0 hablan de un cambio de época monumental, esto de exagerar o no poder empoderar en perspectiva histórica, forma parte de la misma ofensiva de estos sectores. Como es un cambio que ya está en curso y que no tiene manera de frenarlo, lo que nos queda es adaptarnos. Y cuando salen estos informes del banco mundial.  de la unión industrial, la OIT ,quienes son los que están detrás de todo eso? Son las grandes empresas, los gobiernos  y las personas. Ahí desaparecen un montón de cosas. Desaparece el estado, las organizaciones colectivas del carácter popular. 

Y salen estas mutaciones del capitalismo mundial que se adaptan en este ecosistema, en un orden natural que se ha generado entre las clases sociales. 

Son 21 proyectos los presentados en la Cámara de Diputados, varios vienen de diputados de extracción sindical que intentan ser protectores y defensivos. Son como leones vegetarianos. Andá a organizar una asamblea en el sector privado a través de teletrabajadores contratados como tal. La ley dice que la reversibilidad del teletrabajo estaría solo para los que se están convirtiendo pero no para los trabajadores que ya hacían teletrabajo antes de la pandemia. 

El consentimiento, la ley laboral dice que es una relación desigual, hablar de consentimiento entre trabajador y empleador es como hablar de consentimiento en una violación.

 En Chile en marzo sale una nueva ley de teletrabajo con derecho a la  desconección. Bueno, la CUT de Chile denunció que se profundizó la flexibilización laboral y que se promueve la individuación del vínculo. Es indispensable para el caso de los sindicatos poner  la ley de contrato de trabajo como respaldo y la necesidad de dar lugar en los convenios colectivos a la discusión, .pero  el teletrabajo para los  sectores que están en la economía informal, que no  tienen convenio colectivo y que no van a  tener un sindicato para regular la modalidad será un desafío enorme. 

Ahí donde hay un sindicato hay más chances de discutir las condiciones a las que se van a incorporar teletrabajadores., también hay chances de que haya una suplantación de teletrabajadores a gente que no quiere realizar trabajo en casa, quitándoles el trabajo con gente que puede ser de cualquier parte del mundo. Se vuelve cada vez más presente, es una herramienta perfecta para destruir el lugar de la organización sindical. Plantear el consentimiento. 

El derecho a la desconexión aparece en los documentos de la OIT suplantando la jornada laboral. Cual es el concepto de fondo? En un documento de diciembre el BID hace una comparación del teletrabajo con el trabajo a  domicilio en el siglo 20. Sigue con el vendedor de enciclopedia de los 60 después con el call center y finaliza con lo que denomina “smart working” el trabajo inteligente, en cualquier lugar y momento. Ni siquiera es domiciliaria, porque el trabajador lo puede hacer en donde quiera y en el momento que quiera. Es la flexibilización total, es una utopía para el trabajador que puede vivir de noche, trabajar en la playa, vivir del campo y después seguir trabajando. hay una romantización del teletrabajo que  es muy peligrosa, que en realidad ignora   las condiciones de vida, el acceso a los servicios públicos y no voy hablar de conectividad porque los más interesados son las empresas, porque donde hay wifi hay mercado. La conectividad es una preocupación del capital. Yo ahi pondria una alerta, ojo con el derecho a la desconexión porque se usa para flexibilizar. No tengo horas extras, puedo  trabajar en feriado, fin de semana, no tengo horario laboral. Si yo trabajo en mi casa y no tengo quien me cuide a los pibes o me haga las cosas en casa, es probable que no pueda hacer una jornada laboral sin que me levante para hacer las compras, o arreglar algo, dejar de comer, o dormir en otro horario, lavar los platos etc. y al mismo tiempo estar pendiente del trabajo. Hay una función ahi que es la misma que los talleres de costura en el Caribe. No hay diferencia, Es eso de estar permanentemente trabajando. 

Hay dos grandes grupos  de trabajadores que hacen teletrabajo:  por un lado los más calificados, los que trabajamos por objetivo; es sincrónica la conexión, tenemos resuelto el salario que es fijo y trabajamos con autonomía. Para ese sector minoritario que en nuestro país es el sector público casi, una regulación nos podría ayudar a organizarnos. 

Ahora el otro mundo, es más gris. Los que prestan servicios físicos o virtuales, cumplen con tareas, se tienen que conectar sincrónicamente y su sueldo en variable. Es muy amplio, se mezcla los trabajadores de ropa, de uber y los de mercado libre.

La entrada en el convenio nos ayuda a los bancarios, profesores, telefónicos, a ellos capaz los mejoraron en el sector del teletrabajo. Pero hay algunos que no van a  poder defenderse con las nuevas regulaciones. 

El proyecto contempla las dos cosas, que se una ley bis en el contrato de trabajo y al mismo tiempo llamar a discutir colectivamente. Según trasciende en los medios es que el gobierno va a intentar la negociación por convenio colectivo, igual que la ley de participación de las ganancias que finalmente Cristina dijo que sea por los convenios colectivos. Ahí va a ser por la fuerza de los gremios y sindicatos o va a ser una discusión pública,  meter una ley que regule el teletrabajo que puede ser una herramienta para precarizar puede ser un dilema enorme y tal vez eso se está poniendo en discusión. SI es conveniente en en este contexto con esta regulación o no estamos habilitando nuevas maneras de precarización. 

Es muy difícil organizar sindicalmente a trabajadores que están en sus casas. Se han hecho un montón de reuniones online con los docentes y se hace muy difícil. 

Ojo con el derecho a la desconexión, los compañeros que hablan de esto tratan de poner este derecho como el respeto a la jornada laboral. Entonces hay que poner respeto a la jornada laboral. Si yo trabajo hasta las 14 no voy a contestar más mails, no voy a responder más mensajes y tenes que respetar que yo trabajo hasta las 14 y punto. Eso de derecho de desconexión puede ser una interpretación al horario laboral que el trabajador está disponible las 24 horas. Por qué se va  a desconectar el trabajador?. 

Quienes se adaptan? Estamos ante un cambio global y de tecnología variable, no creo que en nuestro país vaya a ver un recambio violento en los próximos 10 años. Estamos en un contexto de competencia de salario/tecnologia. Para muchas empresas sale más barato y rentable buscar fuerza de trabajo tradicional que importar nueva tecnología para suplantar gente. Especialmente si tienes flexibilidad, donde puedes contratar gente de otra provincia o país. 

No entiendo si es el momento de decidir ahora, es una decisión política, en principio tendría mucho cuidado con tres cosas

 La primera es la organización sindical, cuando este tipo de trabajo está afectando la organización

En segundo lugar la parte de familia trabajo. Es falso que genera una conciliación, genera una crisis y mete a las mujeres de vuelta en las casas. De ahí se le puede atacar al teletrabajo, desde el feminismo

Y el tercer lugar la idea de ciudadanía digital, tiene que ver con los algoritmos, microdatos por parte de las empresas tecnológicas, y el tema de la portabilidad de la reputación. Su antigüedad es su reputación en las plataformas. Ahí hay una idea que genera en los derechos nuevos que tienen que ver con nuestra información personal, como se configura nuestros clientes, nuestras recomendaciones. 

Son tres puntos.”